Gustavo Ingaramo y Andrés Picech, presidente y vicepresidente del Frigorífico Recreo, analizaron en la SIAL de París el escenario para los negocios de la carne vacuna, las dificultades para trasladar el precio de la hacienda a los mercados externos y la necesidad de mejorar el recupero del animal mediante inversiones en subproductos.
El negocio internacional de la carne vacuna atraviesa un momento de precios elevados, pero eso no significa que la industria frigorífica esté trabajando con márgenes holgados. Por el contrario, el costo de la hacienda se convirtió en uno de los principales condicionantes para sostener la rentabilidad, en un contexto en el que los valores de venta parecen haber encontrado un techo.
“Si el comprador está dispuesto a pagar un determinado valor y la materia prima supera ese precio, con el costo de transformación la industria queda en el medio, hecha un sándwich”, explicó Andrés Picech. Y remarcó que “toda la cadena de valor tiene que tener rentabilidad, si no, no va a funcionar”.
Desde Recreo observan que la carne llegó a valores internacionales elevados, aunque el mercado comenzó a mostrar señales de estabilización e incluso algunos retrocesos. En ese escenario, la expectativa de nuevos aumentos para la hacienda genera preocupación. “Estamos viendo a ver si la materia prima se acomoda de la misma manera”, señaló Picech, quien consideró difícil que los precios del ganado sigan subiendo al ritmo que esperan algunos productores.
A esa presión se suma la competencia de Brasil, que cuenta con una gran capacidad de producción y costos más bajos en rubros como mano de obra y energía. Para la industria argentina, esa diferencia condiciona la competitividad y limita las posibilidades de trasladar los mayores costos al precio final.
En Europa, los frigoríficos argentinos encuentran demanda por los cortes finos del trasero, mientras que los delanteros deben colocarse en otros destinos. Recreo abastece el mercado interno y trabaja con China y Estados Unidos para completar la integración del animal. Sin embargo, el consumo doméstico está tranquilo y la carne vacuna enfrenta la competencia del pollo y el cerdo. La paleta, por ejemplo, se destina íntegramente al mercado argentino y su colocación exige administrar la oferta y, en ocasiones, recurrir a promociones.
China sigue siendo un destino relevante, pero el encarecimiento de las vacas reduce los márgenes. La retención de hacienda y la escasez de animales presionan sobre la materia prima, mientras que los valores de la carne no siempre acompañan esa evolución. Estados Unidos, en tanto, ofrece una alternativa comercial, aunque sus exigencias de limpieza y preparación de los cortes elevan los costos de procesamiento.
El tercer eje del negocio pasa por aprovechar mejor cada animal. Recreo invirtió alrededor de 5 millones de dólares en una planta de rendering, destinada a procesar los residuos de faena y desposte para producir harina de carne y otros derivados. La instalación procesa materia prima propia, con un volumen estimado de entre 45 y 55 toneladas diarias, según el nivel de actividad.
La inversión permitió incorporar una etapa industrial que antes se tercerizaba y sumar valor a materiales que de otro modo tenían un recupero menor. “Dimos un pasito más en la cadena de valor y fue positivo”, explicaron. El procesamiento propio también permite tratar los subproductos de manera inmediata y mejorar su calidad.
La empresa busca avanzar en esa integración con otros productos. Ya comenzó a realizar exportaciones de cueros salados a China, mediante un acuerdo con un tercero para el procesamiento inicial. Aunque el diferencial económico todavía no es demasiado importante, la apuesta es ganar experiencia y participar en nuevos segmentos.
A su vez, Recreo trabaja con menudencias para el mercado interno y distintos destinos externos. La posibilidad de habilitar las exportaciones de estos productos a China representa una oportunidad para mejorar el recupero por animal, dado que algunos valores de referencia de ese mercado superan ampliamente los de otros destinos. Para la empresa, el desafío es sostener la rentabilidad en la carne vacuna y, al mismo tiempo, ampliar las fuentes de ingresos para reducir la dependencia de un negocio cada vez más condicionado por el costo de la hacienda.




