La ganadería atraviesa un momento de reconfiguración en todos sus eslabones, con señales claras tanto en la producción como en la dinámica comercial. Así lo describió Federico Santangelo, quien puso el foco en la significativa caída de la faena, los cambios en la lógica de la cría y recría y cría y el crecimiento de los encierres en los feedlots.
“La faena del primer trimestre ha caído a menos de 3 millones de cabezas. Es el tercer menor nivel de los últimos 15 o 20 años”, señaló.
Según explicó, este retroceso responde en parte a la caída del stock y también a una tendencia descendente que se viene dando mes a mes desde agosto.
A la vez, destacó que hay un nivel de encierre inusualmente alto en los feedlots: “Estamos con el mayor nivel de encierro de los últimos años para marzo, tocando casi los 2 millones de cabezas, algo que nunca había pasado”.
Este fenómeno se combina con una relación insumo-producto muy favorable: “La relación maíz-carne está en 20 a 1, de las mejores de los últimos años. Eso hace que se alarguen los engordes para meter más kilos y sacar animales más pesados”.
Santángelo enumeró tres factores clave que marcan el pulso del negocio este año: “La relación ternero-gordo es la más alta de los últimos 15 años, entre 1,35 y 1,40; el nivel de encierro es récord para marzo; y la relación 20 a 1 con el maíz tampoco se veía hace tiempo”. En conjunto, estos elementos están generando “engordes más largos y una menor oferta de corto plazo”.
También destacó el rol de la industria, en especial los exportadores: “Están participando más en los corrales para asegurarse hacienda ante la escasez, sobre todo de gordo, y para preparar mercadería específica para ciertos mercados”.
En cuanto a la recría, el cambio es evidente: “Hoy es muy difícil que un ternero vaya directo al corral. Salvo casos puntuales, están yendo al campo para meter kilos más baratos en praderas”. Este esquema gana terreno frente al encierre inmediato.
Sobre la cría, fue tajante respecto del manejo: “El secreto es que la vaca llegue bien al momento del parto. Si llega flaca, se demora el primer celo y baja la preñez”. Y agregó: “Es clave que la vaca parida empiece a ganar kilos, no que los pierda por falta de comida”.




