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Menos oferta, animales más pesados, una exportación firme y tendencia a la mejora de precios: el escenario que anticipa Fernando Gil

Ago 19, 2026

Fernando Gil, analista de la consultora Agroideas, espera un mercado ganadero firme para el último trimestre de 2026, aunque sin grandes saltos en los valores. Según explicó, la menor oferta de hacienda que se proyecta para los próximos meses, combinada con una demanda internacional firme, será el principal sostén de los precios.

“Lo que se espera acá en el mediano plazo es firmeza en los precios, claramente esta demanda va a pujar por los precios”, señaló Gil. En ese escenario, ubicó a la exportación como el principal motor del mercado, mientras que el consumo interno aparece con mayores dificultades para generar nuevas subas.

“Hoy claramente sabemos que el consumo interno es el que está más complicado para prever aumentos de precios importantes”, explicó. En cambio, destacó que “el motor fundamentalmente va a ser la exportación”, debido a una demanda internacional que se mantiene firme, buenos valores y una mayor cantidad de destinos para la carne argentina.

Gil remarcó que la exportación también está teniendo una incidencia cada vez mayor sobre la formación de precios de la hacienda. La vaca ya mostró esa presión a fines de julio, cuando registró una suba asociada a la demanda de los frigoríficos exportadores. “El mercado lo va a sostener más la exportación”, resumió.

El analista consideró que la oferta será un factor determinante. Actualmente los feedlots mantienen una ocupación elevada, con unas 2,1 millones de cabezas, pero la permanencia de los animales en los corrales es mayor que en años anteriores. “Durante este año los animales están 30, 40 o 50 días más que lo que estábamos acostumbrados a ver en años anteriores”, explicó. Eso reduce la rotación y mantiene alta la ocupación, aunque espera que desde el próximo mes comience a descender.

Al mismo tiempo, la exportación está demandando animales más pesados. “El mercado lo paga y la relación ternero-novillo hace que le tengamos que poner más kilos a la hacienda, sino los números del invernador o del engordador no dan”, sostuvo Gil. Esa demanda también está alargando los ciclos de engorde y favoreciendo una mayor producción de carne por animal.

Por eso, su pronóstico para los próximos meses es de una oferta más ajustada y precios firmes. “No esperamos grandes saltos, pero sí leves subas de precios de octubre en adelante”, anticipó. A su vez, señaló que la invernada también muestra firmeza porque “lotes de terneros no quedan tantos”, y que el precio del gordo deberá acompañar para que el circuito siga funcionando.

Esa escasez no se limita al novillo. Gil remarcó que la exportación enfrenta un problema concreto para crecer: conseguir la materia prima. “El mayor problema que tiene es hacerse de la materia prima, es hacerse del novillo o es hacerse de la vaca”, afirmó. Cuando los negocios lo permiten, esa presión se traslada al productor. Por eso, espera que cuando la oferta de novillo pesado comience a restringirse, también haya una transferencia de mejores valores hacia la hacienda.

La situación de la cría, sin embargo, pone un límite a cualquier expectativa de una rápida recuperación de la oferta. Gil destacó que este año las condiciones climáticas fueron mejores en varias regiones y eso permitió mejorar los porcentajes de preñez. También se espera una mejora en el índice de terneros por vaca y en los destetes. Pero esa mayor productividad no alcanzará para generar una gran cantidad adicional de terneros.

“Venimos de 3 años de pérdida de stock”, recordó. Por eso, aunque los indicadores productivos mejoren, “la cantidad de terneros va a seguir siendo ajustada”. El especialista explicó que recién ahora se observa un equilibrio o una leve retención, luego de un período en el que se redujo el rodeo.

El problema es que la mejora de productividad ocurre sobre una cantidad menor de vientres. “Todavía hay mucho por mejorar en este índice de terneros logrados por vaca, todavía estamos lejos de los techos”, indicó Gil. Así, mejores porcentajes de preñez y destete pueden compensar parcialmente la caída del stock, pero no generar una oferta de terneros suficientemente grande como para modificar sustancialmente el escenario ganadero.

La misma lógica se observa en la faena. En lo que va del año, según los datos mencionados por Gil, se faenaron 10% menos cabezas que en igual período del año pasado, pero el volumen de carne cayó 7%, gracias al mayor peso de las reses. “Esto se debe al aumento del peso de la res, al peso que estamos faenando los animales”, explicó.

Para el analista, esa tendencia de producir animales más pesados tiene margen para continuar si se mantienen las condiciones actuales del mercado internacional. “Si hay buenas perspectivas y estos mercados siguen estando, esto se mantenga”, concluyó.

Crédito: bichosdecampo.com

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