Duranta la reciente SIAL de Paris Leonardo Lequio respondió sobre diferentes cuestiones que hacen al funcionamiento de las industrias frigoríficas, la comercialización de carne vacuna y la rentabilidad del negocio.
¿Loe, cómo estás viendo el negocio de la carne vacuna a nivel internacional?
El mercado europeo está estable, bastante parejo, aunque quizás con una ligera tendencia a la contracción del consumo. De todos modos, no es algo exclusivo de Europa: en general, los productos se venden y la producción se logra colocar. Estamos viendo una pequeña corrección a la baja en los precios, vinculada con una retracción del consumo. Hay algunos problemas económicos, inflación y menor capacidad de pago, por lo que la gente consume un poco menos.
¿Qué está pasando con Estados Unidos y China?
Ambos mercados continúan firmes, comprando con normalidad. Algunos importadores chinos están presentes en esta feria y próximamente tendremos encuentros comerciales en Estados Unidos y China, donde participaremos de las próximas exposiciones. Estamos esperando avances en las negociaciones por la cuota estadounidense del año que viene para terminar de definir los planes y la estrategia comercial para ese mercado.
¿Cómo está la competitividad exportadora de la industria frigorífica argentina? ¿Cierran los números?
No, las cuentas no cierran desde hace tiempo. El precio en dólares que pagamos por la hacienda y los costos de producción hacen que la situación sea muy complicada, aun cuando los mercados internacionales registran valores históricamente buenos.
Vamos a tener que conseguir alguna corrección, ya sea por el lado de los impuestos, del tipo de cambio o mediante un ajuste del precio de la hacienda. El margen de la industria es demasiado fino para sostener las inversiones permanentes que requieren las plantas y toda la actividad.
No se trata solamente de invertir en activos fijos e infraestructura industrial. También aumentó mucho la necesidad de capital de trabajo por la suba de los valores. Hay mucho capital involucrado, inversiones permanentes y una rentabilidad prácticamente nula. Hay muchos meses en los que se trabaja a pérdida.
¿Cómo está la relación entre el precio de la hacienda y la capacidad de pago de la industria?
En el ganado destinado al consumo se vienen registrando bajas, mientras que el novillo o mestizo especial para exportación se mantiene en torno de los 8.000 a 8.100 pesos por kilo. En una economía que todavía tiene inflación, aunque sea baja, la estabilidad de los precios implica un ajuste en términos reales.
A pesar de esta situación, el precio de la hacienda está por encima de la capacidad de pago de la industria, hay que ver cómo evolucionan los mercados y las integraciones en esta última parte del año.
¿Qué impacto están teniendo los aumentos de los servicios públicos y de los demás costos?
Durante el invierno tuvimos aumentos importantes en la energía. Depende de cada provincia, de los tendidos y de los acuerdos con las distintas compañías proveedoras. En nuestro caso, el incremento fue de entre el 50% y el 60%, aunque hubo empresas que registraron subas mayores.
A eso se suman los salarios, que deben ajustarse en función de la inflación, el gas, los combustibles y la materia prima. Todo eso conforma una combinación que complica la rentabilidad, incluso en un contexto de buenos valores internacionales.
De todas maneras, las variables se van a tener que reacomodar. Cuando hay un desfasaje en algún eslabón de la cadena, en algún momento se produce un ajuste, sino la cadena deja de funcionar y termina cortándose.
¿Creés que la industria necesita un tipo de cambio más competitivo?
Sí, creo que deberíamos tener un dólar un poco más competitivo. Obviamente, no depende de los privados, sino de la política económica del Gobierno. Veremos hacia dónde lo llevan, pero considero que durante estos últimos tres años acumulamos cierto atraso cambiario.
¿En qué inversiones está trabajando el Grupo Lequio?
Estamos avanzando con obras importantes en la planta de Carcarañá, incorporando tecnología para mejorar los procesos de faena y desposte. También estamos desarrollando proyectos de engorde a corral para producir algunos tipos de mercadería que demandan los distintos mercados y que no siempre conseguimos con facilidad y en volumen en la plaza.
El objetivo es incorporar tecnología en las plantas y contar con hacienda propia en corrales para garantizar el abastecimiento.
¿Tienen previsto ampliar la capacidad de los feedlots?
Estamos llegando a la capacidad plena de nuestro feedlot de La Pampa, que tiene capacidad para 10.000 cabezas. Tenemos planes para el año que viene de incrementar esa capacidad de hotelería y contar con una mayor oferta de materia prima autogenerada, en lugar de depender tanto de corrales de terceros.
¿Qué perspectivas tenés para el negocio de la carne vacuna en los próximos años?
Tengo una visión positiva. Creo que vamos a tener algunos años buenos para toda la cadena. Quizás haga falta equilibrarla un poco más para que todos los eslabones puedan obtener alguna utilidad y ser sustentables, pero considero que tenemos un buen horizonte por delante para el sector en Argentina.
¿Las regulaciones y las barreras comerciales internacionales pueden convertirse en un obstáculo para ese crecimiento?
La proteína animal está ganando protagonismo y eso también se refleja en las regulaciones de los distintos mercados. Nosotros todavía tenemos algunas restricciones internas, como los derechos de exportación, que sería importante revisar. Les pedimos a los mercados internacionales que desregulen, pero acá seguimos teniendo problemas.
De todos modos, no veo que las barreras comerciales sean el principal inconveniente. Tenemos muchos mercados abiertos y otros que podrían abrirse el año que viene o el siguiente. Hay demanda suficiente para la producción argentina, por lo que no veo un problema por ese lado.




