En un reciente evento de la OPIC el Dr. David Hughes, catedrático emérito de Marketing Alimentario del Imperial College de Londres, inauguró la sesión con una presentación exhaustiva titulada «Futuras tendencias de consumo que afectan al sector cárnico en los países desarrollados».
El Dr. Hughes señaló que, en algunas economías emergentes como la tailandesa hay destacados ejemplos de carne de calidad comparable a la de las economías más avanzadas; esta carne está dirigida a los segmentos más ricos y a la población de expatriados. También hizo referencia a la existencia de una gran variedad de puntos de venta al por menor y de servicios alimentarios dirigidos a diferentes segmentos de la población.
Por otro lado, aunque existen razones de peso para que las decisiones de compra de los consumidores se vean influidas por diversas cuestiones geopolíticas mundiales y la crisis climática, en los últimos años los consumidores de los países desarrollados están más preocupados por la subida de los precios debido a las presiones sobre el presupuesto familiar.
Principales tendencias mundiales del consumo de carne
El Dr. Hughes también destacó los siguientes puntos adicionales:
Existen grandes diferencias entre los consumidores a la hora de priorizar los alimentos de producción nacional frente a los importados, que oscilan entre el 74% en Italia y el 54% en el Reino Unido.
Las tendencias demográficas ejercen una enorme influencia y la tasa de natalidad de muchas economías avanzadas es muy inferior a la necesaria para mantener una población estable. Ello ha provocado descensos llamativos en varios mercados desarrollados, aunque algunos países mantienen los niveles de población gracias a unos flujos de inmigración netos elevados.
En Europa, se espera que el mayor crecimiento en las ventas de alimentos dentro del rango de los diez principales minoristas durante los cinco años previos a 2027 se concentre en las cadenas internacionales de bajos precios, en particular Lidl y Aldi.
Aunque muchas de las iniciativas de carne de origen vegetal han fracasado, estos productos siguen representando una cuota de mercado creciente, aunque pequeña, sobre todo por su buen comportamiento en el sector de los platos preparados.
Los consumidores buscan más soluciones para sus comidas, pero los mostradores de carne de algunos grandes supermercados suelen hacer caso omiso; por regla general, los expositores de aves de corral son más atractivos que los de carne roja.
La restauración y el comercio minorista tienden a converger cada vez más; las ofertas de restauración de algunos grupos de supermercados son un buen ejemplo de ello.
En los países de rentas más altas, los principales mensajes sobre los efectos adversos de la alimentación sobre la salud y la nutrición tienden a centrarse en la necesidad de reducir el consumo de alimentos ultra-procesados, aunque en algunos países la combinación de mensajes sanitarios y medioambientales está influyendo negativamente sobre el consumo de carne.
Los mensajes de sostenibilidad que acompañan a los productos alimentarios varían de forma significativa de un país a otro, y se evidencia cierta confusión en la reacción de los consumidores. En una encuesta mundial para identificar las principales barreras a las que se enfrentan los consumidores que desean adquirir productos más sostenibles, el 61% consideró que estos productos son «caros» y el 48% respondió «no soy un experto para decidir si una opción es sostenible».
En una encuesta europea para determinar en quién confían más los consumidores en la cadena alimentaria, las granjas obtuvieron la puntuación más alta; sin embargo, es preocupante que muchos consumidores sigan teniendo una visión idílica de las pequeñas granjas y confíen mucho menos en las explotaciones industriales.
Crédito: Bolsa de Comercio de Rosario